Artista Plástico

Dibujante del eros

Mi primer contacto con los trabajos de Rafael Dussan fue en casa del reconocido coleccionista de arte erótico Hans-Jürgen Döpp, en Frankfurt. Allí conocí de primera mano su obra, que se convirtió en la puerta de entrada para querer descubrirla más a fondo. Dibujos pasionales y apasionados que expresan las emociones más viscerales. De ellos emergen bosquejos de cuerpos lineales que se manifiestan esfumados entre neblinas y atmósferas. Por eso, Dussan es, ante todo, un dibujante del eros y de la sexualidad humana desde sus múltiples aristas: sensaciones, emociones prohibidas y reprimidas, uniones robadas y otras tantas permitidas.

Dussan, además de dibujante, es narrador. Sus obras cuentan relatos. Sin lugar a dudas, ello es fruto de su herencia y de la tradición suramericana. Es un narrador al que podemos imaginar perfectamente ilustrando las más atrevidas historias de Honoré de Balzac en La Comédie humaine. Además de recrear modelos literarios, también se nutre de sucesos históricos, como la Inquisición, donde el exceso y el abuso del poder eclesiástico aportan abundante material al artista. No es casual la formación de Dussan como teólogo ni su estrecha relación con la Iglesia, que ha plasmado tantas veces en su obra como si reconstruyera, a través de las imágenes, una película de su propio pasado.

Su obra forma parte de la tradición de grandes dibujantes como Auguste Rodin y Gustav Klimt, sin olvidar a Francisco de Goya, por los aspectos más oscuros de sus relatos. De Klimt conserva la fascinación por la línea de contorno y el manejo del espacio, aunque con particularidades propias. Dussan utiliza los espacios vacíos para dar forma a sus figuras, a diferencia de Klimt. La tensión que establece entre los cuerpos termina convirtiéndose en un dibujo de síntesis y economía visual que revela un profundo estudio del cuerpo humano, tanto en su totalidad como en cada una de sus partes, especialmente en los gestos de las manos.

La hoja de papel se convierte así en el escenario donde se suceden los rituales del cuerpo, habitado por una diversidad de criaturas, bellas y grotescas, que conforman el mundo. Como lo formuló el escultor austríaco Alfred Hrdlicka, todo el poder emana del cuerpo.

Peter Weiermair
Viena, octubre de 2010

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